EDITORIAL

 

Como todo proyecto, el periódico “Pensamiento Crítico”, solo requiere de tiempo para consolidarse. Tiempo para configurarse como espacio de debate y unión de científicos sociales que encontrándonos cercados por un mercado de la ciencia, pretendemos romper con la feria de verdades a medias y análisis políticamente correctos.

La ciencia es critica y beligerante por antonomasia y debe ser respuesta a la mercantilización del conocimiento, tendencia esta que genera no solo aberraciones como la bomba atómica sino que en las ciencias sociales produce tesis y proposiciones que propugnan por dejar la realidad intacta así esta niegue al ser humano, ciencia que en tal caso solo sirve a los interés de aquellos que pregonan el fin de la historia e imponen una ciencia de la permanencia.

 

Con el periódico “ Pensamiento Critico” buscamos coadyuvar en la construcción de categorías sociológicas y de nuevas interpretaciones científicas de la realidad, que se nutran desde el movimiento complejo y permanente de la sociedad misma y de allí a la academia, en un  proceso ininterrumpido y dialéctico de retroalimentación entre academia y sociedad, entre concepto abstracto y fenómeno concreto, entre teoría y practica - lo que tiene como efecto la transfiguración paulatina de las mismas comunidades, que de esta manera ya no se supeditarían a los avatares del azar y la inexorabilidad de los procesos histórico - sociales, sino que al llegar a conocerlos, y comprenderlos, también los pueden dirigir, tomando las riendas de su propio destino.

La ciencia en manos de la sociedad es sujeto social, conciente de la naturaleza cambiante de la realidad y como tal, sujeto de transformación.

 

En Colombia la sociología que durante más de dos décadas se anquilosó en el poder; solo reprodujo los postulados de las clases dominantes. Esta sociología solo estuvo y esta dispuesta a realizar sus análisis y prácticas de acuerdo a los intereses de una clase cada día más carente de necesidad histórica y en consecuencia cada vez más irracional y bárbara. Son por tanto interpretaciones que se compran, se venden y sus postulados por lo tanto afirman hechos, fenómenos y realidades distorsionadas y anticientíficas.

 

Hoy por hoy el análisis sociológico en nuestro país se ha convertido en el ejercicio mecánico y superfluo de interpretar estadísticas a partir de ambiguas y dudosas metodologías. Convirtiendo de esta manera al medio, al instrumento, en el fin último de la misión sociológica. Es por esto que el campo de acción de la sociología colombiana contemporánea deja de ser la sociedad real para ser suplantada por los datos estadísticos.

 

Mientras la realidad social se desarrolla de manera indiscutiblemente bárbara, los exiguos análisis sociológicos que construyen las huestes del mercado y se pregonan en sus medios de comunicación, muestran una realidad imaginariamente ordenada a costa de ataviar un mundo caótico.

 

Esta deformación y utilitarismo de la ciencia que se objetiva en los pensum de las escuelas y universidades de los oprimidos, se ve por tanto en la minúscula preparación científica y técnica que se le brinda a la sociedad; “la sombra de la enseñanza profesional”, o como lo afirmó Engels; la burguesía concede a los trabajadores justamente el grado de cultura que exige su propio interés”.

 

Sin embargo la educación de los oprimidos no puede ser una educación deprimente, por el contrario, el saber y la educación del oprimido deben poseer un alto grado de cualificación, uno tal que permita prepararlo hacia su liberación.

 

De allí que no pueda descartarse en el siglo XXI el preguntarse nuevamente si es posible y necesaria una sociología de la liberación, una ciencia beligerante, que ofrezca el método científico a los individuos y las comunidades, y un sociólogo que bajo los imperativos de referentes humanistas sepa decidir por la transformación como principio científico inalienable de todo desarrollo, un sociólogo que hoy pueda afirmar como bien se proclamó ya en los años 70s en México: “No anhelamos regalías académicas ni privilegios sociales, sino el derecho de ejercer nuestras actividades de enseñanza y de investigación con plena identificación con los intereses y angustias de nuestros pueblos. Queremos y exigimos la existencia normal de condiciones de trabajo que permitan convertir las ciencias sociales, en nuestros países, en instrumento de conciencia crítica, en factor de autonomía cultural y política y en medio de lucha contra la miseria y las desigualdades sociales”.

 

Lo que depende del sujeto científico es tener la conciencia que le permita reconocer lo trascendental de la conciencia política en el ejercicio científico y en consecuencia el reconocimiento de la responsabilidad socio – política de su actividad conciente.

Freire resalta: “todo investigador digno de ese nombre sabe bien que la tan propalada neutralidad de la ciencia, de la cual deriva la no menos propalada imparcialidad del científico, con su criminal indiferencia por el destino que pueda darse a los descubrimientos de su actividad científica, es uno de los mitos necesarios para las clases dominantes”.

 

El nuevo periódico “Pensamiento Crítico”, inicia su camino con la certeza de que la sociología debe acercarse a la sociedad en movimiento, conociendo desde los contextos más próximos y por ello más concretos, los procesos contradictorios inmersos en ellos, sin el riesgo de caer en una prosopagnosia intelectual, que vea el contexto de manera absoluta y desconozca las interacciones y los vasos comunicantes entre ellos.

 

Los invitamos entonces a participar y fortalecer este proyecto que propugna por ser espacio de comunicación alternativa, de debate científico propositivo y de un nuevo esfuerzo por encontrar salidas a la lamentable e impuesta situación de nuestros pueblos.

Estamos convencidos que el postulado que brota del científico afecta a la sociedad independientemente de la voluntad del científico mismo; y en una sociedad como la nuestra con claros antagonismos de clase, el mismo postulado o una misma proposición científica, resultado de procesos investigativos sistemáticos, puede ser utilizada para crear estrategias de dominación o de liberación, para perpetuar lo decadente o para superarlo, para dilatar la crisis o para trascenderla y nosotros ya hemos decidido que dirección tomar.

 

Junio 19 de 2008

 

 

 

 

 

 

Territorio, cultura, identidad y globalización

 

“En la poesía de Oswaldo cada verso es un sendero por donde

Caminan el dolor, el desarraigo y la impotencia temporal

Ante la violencia. El poeta se resiste a la derrota. Por eso

Sus versos expresan su espíritu guerrero y su actitud de combate

Y lucha espiritual desde el exilio físico.

 

El arte y la textura de las palabras describen la lucha interna

Que provocan las causas justas, silenciadas por la

Violencia física y espiritual de los poderosos sobre los débiles”.

 

P. R. Mosquera- “Por las rendijas del tiempo

 

 

Por: Heriberto Flor Quiroga- UCC

 

 

1-Introducción

 

Especial importancia tiene para nosotros como sociólogos , abordar esta temática, no es un secreto que Colombia reviste especial importancia para los planes e intereses norteamericanos, Colombia observa una posición estratégica desde lo territorial para el transito de productos naturales ( energéticos y la electricidad) agua y el  banco genético ubicado en el choco biogeográfico, entre otras, por ello genera una relación de interdependencia política, económica y militar que no se registra en la economía y en las guerras formales, sino en las clandestina y mafiosas.

 

Si bien es cierto, que los documentos de Eduardo Delgado “Cultura, territorio y globalización” y el de Gilberto Giménez, Territorio, cultura e identidades. La región sociocultural”, realizan un importante recorrido no solamente conceptual, sino también de experiencias y realidades vivénciales en torno a la relación del hombre con el territorio, el espacio temporal, la cultura y su identidad. También es cierto que los documentos plantean una problemática abigarrada, contradictoria y compleja; que obligatoriamente nos invita a realizar un debate a fondo. Para adentrarnos en este debate es necesario tener en cuenta que los documentos plantean conceptos, categorías, y criterios que no son fáciles de dilucidar en forma definitiva y por lo tanto el debate no se cerrara con lo aquí planteado y por el contrario continuará abierto.

 

2-Globalización y territorio

 

Teniendo en cuenta los anteriores criterios, nos permitimos presentar las siguientes consideraciones respeto a los temas de estudio y análisis. Hoy asistimos a un acelerado proceso de globalización y, no de cualquier globalización, es la globalización impuesta por los centros de poder imperialista, la llamada globalización neoliberal. De entrada para el presente ensayo hacemos esta precisión,  por cuanto muchos científicos sociales y exponentes de las diferentes ciencias sociales y naturales o también llamadas exactas, no solamente expresan su consentimiento globalizador, sino que lo apoyan y desarrollan, amparados en el concepto de la Inevitabilidad del fenómeno globalizante.  Sustentando que el proceso de globalización mundial, es un proceso socioeconómico neutral, además argumentando que al hombre le es imposible detener los avances científico – técnico de la humanidad, que se reflejan en la era espacial, las redes mundiales de la comunicación, de la información y, que las relaciones económicas y comerciales en el planeta hacen de la globalización planetaria un hecho inevitable.

 

Colombia Tiene una importancia mayúscula para los planes imperialista desde la espacialidad y las característica del territorio. Esa espacialidad geográfica con el componente territorio y con nuevas variables de tipo económica, política, sociológica, antropológica, social, ambiental y geopolítica son claves para los planes imperialistas. No olvidemos que antes la espacilidad la definía la geopolítica y la guerra, claro esta que estos sigue jugando pero se le agrega nuevos elementos como son la ubicación geográfica en relación con  estrategias  globales de transporte de energéticos y materias primas de sur a norte y agreguémosle la ofensiva global de la república popular de China. Ahora bien en cuanto al territorio antes se definía por la propiedad de la tierra y su renta, a esa definición ahora hay que agregarle nuevas rentas, como la de los energéticos, la biodiversidad, el agua, los saberes ancestrales y las resistencias abiertas o silenciosas.

 

Pero para continuar con el análisis es necesario contar con una definición conceptual de lo que significa para nosotros territorio, o más bien realizar una aproximación en la conceptualización de  territorio de la siguiente manera: “El territorio será el espacio físico apropiado y valorizado simbólica e instrumentalmente por los grupos humanos.[1]El espacio entendido aquí como una combinación de dimensiones, incluidos los contenidos que las generan y organizan a partir de un punto imaginario, se concibe aquí como la realidad material preexistente a todo conocimiento y a toda práctica. “El espacio tendría entonces una relación de anterioridad con respecto al territorio, se caracteriza por su valor de uso y podría representarse como un “campo de posibles”, como “nuestra prisión originaria”[2].

 

Correlativamente, el territorio sería el resultado de la apropiación y valorización del espacio mediante la representación y el trabajo. Es una producción a partir del espacio inscrita en el campo del poder, por las relaciones que pone en juego, y en cuanto tal se caracterizaría por su “valor de cambio” y generación de plusvalía. En resumen, serían tres los ingredientes primordiales de todo territorio: La apropiación de un espacio físico, el poder político económico y la frontera como línea divisoria” Esta definición y desarrollo del concepto de territorio, es  a nuestro parecer la más acertada para el presente trabajo.

 

La globalización  es una ley histórica es una de las consecuencias del desarrollo de las fuerzas productivas,  es producto del desarrollo de la ciencia y la tecnología. Además es una realidad que el fenómeno de la globalización imperialista, dominado por la ideología, las normas y los principios del neoliberalismo y de las relaciones sociales que permanentemente realiza la humanidad le son impuestas; también es cierto, que el tipo de globalización que se impone hoy en el mundo no es neutral, ni mucho menos sacrosanta. La globalización neoliberal que impone el imperio a través del capital financiero internacional, entre ellos Banco Mundial- BM, Banco Interamericano de Desarrollo-BID, La Organización Mundial del Comercio- OMC, tutelados  y respaldados por el FMI demuestran su carácter mafioso, perverso y deshumanizado. La recolonización de los países periféricos en materia Técnica y Tecnológica adelantada por las Multinacionales y Transnacionales, quienes desde sus territorios imperiales, desde sus centros de poder, donde tienen ubicadas sus oficinas gerenciales y casa matrices realizan el saqueo y explotación más descarado y abominable del mundo, a millones de seres humanos que habitamos los llamados países subdesarrollados.

Esta configuración de la globalización mundializada, inscrita dentro de la apropiación del espacio físico y el poder económico, imprime su propia dinámica; la dinámica de las multinacionales, de los flujos financieros, comerciales y la unípolaridad de las mass medias del planeta. Que imponen los imperios al resto de Estados - naciones y poderes territoriales situados en la periferia, ejerciendo un control milimétrico, en cada uno de los espacios, y una presión a cada una de las personas. Instrumentalizan el conocimiento, los saberes, para desarrollar la alienación de la humanidad y de esta manera impulsar una información manipulada y amañada, queriendo hacer ver y mostrar el fenecimiento de los Estados – naciones, la desaparición de sus fronteras, además de la descomposición de los territorios en razón del surgimiento de una economía mundial, encasillando a todos los habitantes de la tierra en una “Aldea planetaria”.

 

Desde luego, que este proceso de saqueo y explotación de los territorios ancestrales realizados desde el imperio, no se podría llevar a cabo sino se contara con la complacencia y aceptación de los monigotes, títeres o aliados que administran los países subdesarrollados o “del tercer mundo”. Personajes siniestros ubicados en estos territorios con propósitos y fines específicos, condicionados a cumplir directrices y  políticas con objetivos concretos dictadas desde el imperio, en favorecimiento de sus intereses exclusivos. 

 

Ahora bien, los teóricos neoliberales de la globalización nos están vendiendo una nueva versión de territorio, donde resaltan fundamentalmente la variable económica del mercado por encima de las otras y está variable económica tiene que ver sustancialmente con la productividad del territorio en términos de ganancia, las cuales están determinados por tres tipos de operaciones: delimitar las superficies creando mallas, implantar nudos y trazar redes.

 

El sistema de mallas, nudos redes y centralidades jerárquicamente organizados que constituye el sistema territorial; no es más que una política de monopolios; que permite en su conjunto asegurar el control sobre todo lo que puede ser distribuido, asignado o poseído dentro un determinado territorio; imponer uno o varios órdenes jerarquizadas de poder y jurisdicción, y, en fin, garantizar la cohesión y la integración de los territorios. Así estructurados los territorios constituyen en última estancia, el envoltorio material de las relaciones de poder, y que pueden ser muy diferentes de una sociedad a otra.

 

Para no ir muy lejos, podemos mencionar a manera de ejemplo, lo que actualmente esta sucediendo con la apropiación que vienen realizando las multinacionales del imperio, con la inmensa riqueza biótica que tiene la Amazonia en general. Además de la ubicación especial que tienen ciertos territorios en el mundo para el manejo, manipulación e impulso del dominio de la informática y las comunicaciones. Todo esto demuestra la importancia que tienen los territorios para la supervivencia de la especie humana, pero que viene siendo usurpados e invadidos por quienes de una manera fraudulenta se han ubicado en el poder imperial.

 

Esta afán de poder y lucro han llevado a considerar que el territorio es simplemente un espacio de explotación económica y de ventajas geopolíticas, desconociendo que el territorio es además un espacio de contenido simbólico- cultural, con connotaciones estéticos- afectivas o como soporte de identidades individuales y colectivas. Dicho de otra manera, el territorio en primer lugar responde a las necesidades económicas, sociales y políticas de cada sociedad, y bajo este aspecto, su producción esta sustentada por las relaciones sociales de producción que lo atraviesan; pero su función no se puede reducir exclusivamente a esta dimensión instrumental; el territorio también es objeto de operaciones simbólicas en donde el sujeto individual o colectivo proyectan sus concepciones con relación al mundo circundante.

 

3-Defensa del territorio

Para los dueños del capital financiero internacional y sus acólitos ubicados en muchos lugares de la tierra, muy poco o casi nada les interesa el territorio como un espacio ecológico natural privilegiado, o como tierra natal con apego afectivo y medio de subsistencia de millones de seres humanos que se resisten a ser despojados de sus pequeñas parcelas; a ellos lo que les interesa es apropiarse de grandes extensiones de tierra, especialmente territorios donde han podido ubicar inmensas riquezas naturales, terrenos ricos en producción agrícola en gran escala, que poseen yacimientos minerales; que tengan un valor estratégico en la geopolítica a largo plazo, ejemplo: el caso de los hidrocarburos, o la riqueza natural biotecnológica que tenemos en Indo América y en Colombia.

 

Ahora la humanidad se resiste aceptar tal desproporción de los agoreros del capital y las multinacionales del saqueo, por el contrario reafirman que hoy más que nunca tiene vigencia la lucha por el territorio su cultura e identidad y que antes que borrar definitivamente del mapa los territorios interiores, como las regiones por ejemplo, los requiere como soporte y estación de relevo de su propia expansión. No se puede ignorar que todo el desarrollo de la mundialización descansa sobre los denominados nudos urbanos que son, como sabemos piedra angular de las regiones[3]. En resumen: los territorios en sus diferentes escalas, zonal, local, regional y nacional, etc., continúan con plena vigencia, con sus lógicas diferenciadas y específicas, bajo el escamoteo y la presión de los personeros de la globalización neoliberal.

 

Por eso el territorio es considerado por los pueblos del mundo como zona de refugio, como medio de subsistencia, espacio de reproducción, como sitio histórico, como fuente de recursos, como área geopolíticamente estratégica, como circunscripción político- administrativa, como espacio de poder. Pero también es considerado como, paisaje, como belleza natural, como entorno ecológico privilegiado, como objeto de apego afectivo, como tierra natal, como lugar de inscripción de un pasado histórico y de su menoría colectiva y, en fin, como “geosimbolo” desde el punto de vista de la geografía cultural, y es ahí donde radica su radical defensa por los pueblos del mundo

 

4-Arrumar la especie humana en territorios específicos

 

Definido el concepto de territorio, este por la acción del hombre históricamente ha venido siendo intervenido de acuerdo a sus intereses de subsistencia y desarrollo; de esta forma el territorio ha venido siendo construido y segmentado desde la unida sectorial, zonal, local, comuna, llegando hasta lo supranacional; pasando por escalas intermedias como son los municipios, la región, la provincia y la nación. Reseñamos que las unidades sectoriales, zonales y comunas los autores del trabajo que estamos desarrollando, no los tienen en cuenta como elementos signicativos que hacen parte de la división territorial que la modernización neoliberal viene impulsando, especialmente en la parte urbana.

 

Estas diferentes escalas territoriales están empalmadas y relacionadas entre sí, de tal manera que lo zonal esta subsumido en lo local o comuna y éste a su vez en los municipios y regiones y así sucesivamente hasta lo nacional y supranacional. Esta situación que se viene dando desde la industrialización, ha generado que el sistema capitalista de acuerdo a su principio supremo y sagrado de la propiedad privada por encima de otras consideraciones, ejecute la política de arrumar seres humanos en la mayor parte del planeta tierra, pero especialmente en determinados territorios de  grandes conglomerados humanos, llamadas  actualmente Mega ciudades. Esta situación ha generado la metáfora de los nichos territoriales del hombre, constituido por capas superpuestas pertenecientes  a diferentes escalas.

 

Así por ejemplo una familia situada en un barrio citadino, también pertenece a una zona, a una determinada área local, al municipio, a una determinada región, aun determinado Estado- nación y,  a una área cultural en concreto. Ahora bien cada uno de los niveles considerados corresponden ha territorios más o menos bien delimitados, los limites de la localidad, del municipio, del departamento, de la región, del Estado y de América Latina. Ahora bien toda esta política de arrumar millares de seres humanos en determinados lugares de las Mega ciudades o de territorios previamente diseñados, se encuentra predeterminado por el valor o costo asignado a esas tierras o suelos, de tal manera que las mejores tierras invaluablemente tendrán los más altos precios por metro cuadrado, y las tierras de menor calidad y peor ubicadas obviamente que tendrán precios bajos. Claro que todo esto, está relacionado con las políticas de globalización neoliberal y de las luchas que libran los pueblos por obtener su independencia y autonomía en el manejo y destino de sus propios territorios. 

 

5-Cultura y territorio

 

Existen varias definiciones conceptuales de cultura dependiendo desde el prisma con que se defina el concepto, por ejemplo Peschard conceptualiza sobre la cultura en los siguientes términos “...el conjunto de símbolos, normas, creencias, ideales, costumbres, mitos y rituales que se transmiten de generación en generación, otorgando identidad a los miembros de una comunidad y que orienta guía y da significado a sus distintos quehaceres sociales”[4]. La cultura al igual que otras tantas categorías tiene diversas interpretaciones, para algunos cultura es todo cuanto existe, como producto del trabajo del hombre y del entorno en que se desenvuelve, esas manifestaciones diversas se expresan en hechos, conceptos, manifestaciones, obras, resultados, productos y relaciones que los hombres desarrollan en un proceso dinámico de producción e interlocución.

 

Esto de por sí, implica una problemática para las ciencias sociales, sin embargo se ha venido reuniendo un consenso frente a una definición aproximada, de tal manera que podemos definir la cultura, como un conjunto de rasgos distintivos, espirituales y materiales, intelectuales y afectivos, que caracterizan a una sociedad o grupo social en un periodo determinado. El término ‘cultura’ engloba además modos de vida, ceremonias, arte, invenciones, tecnología, sistemas de valores, derechos fundamentales del ser humano, tradiciones, ritos, prácticas y creencias. A través de la cultura se expresa el hombre, toma conciencia de sí mismo, cuestiona sus realizaciones, busca nuevos significados, se explica los fenómenos, da respuestas a sus inquietudes, resuelve sus interrogantes, descubre nuevas formas, se encuentra consigo mismo y crea obras que le trascienden.

 

Para ahondar en el debate encontramos que, cultura política es también un proceso de estructuración fundado en la operación conjunta de poderes causales de los actores, poderes que generalmente se sustenta en partidos y aparatos que ostenta poder e influencia en el estado y en las comunidades, así como de propiedades estructurales específicas del campo de lo político, por lo que su apreciación cabal requiere de un doble proceso de interpretación  que capte cómo es , que los actores (dirigentes, seguidores, directivos, empresarios y aparatos) crean el campo de lo político al tiempo que son creados por él sistema o gobierno imperante.

 

La cultura política como una de las expresiones de la cultural general, es una de las que mas se presta para desconocer , desinformar, confundir, gobernar, manipular, defraudar , imponer y gobernar desde la óptica del poder y de la clase en el poder, en este sentido  Alfredo Echegollen Guzmán , nos señala algunos manejos y comportamientos que desde los medios de comunicación llamados “masivos” se realizan con claros criterios ideologizados y manipulados por un determinado sector o clase social, esto nos dice Echegollen.

 

 “El tema de la cultura política en América Latina se ha convertido en tiempos recientes en una especie de lugar común. Casi no hay día que en algún medio de comunicación masiva (impreso o electrónico) un reportero, un comentarista o especialista emita una "sesuda" opinión sobre el actual estado de cosas en el campo político nacional y/o regional que remita a, o explique hechos relevantes del quehacer político invocando algún rasgo distintivo y determinante de nuestra cultura política. La facilidad conque tal misteriosa entidad es invocada, la asombrosa variedad de propiedades y funciones que se le hace desempeñar y la total ligereza. O (peor aún) franca ausencia de precisión y rigor analítico con que se usa, hace de la cultura política de los latinoamericanos una auténtica entelequia, antológicamente inaprensible, teóricamente infértil, cuando no sospechosamente ideológica; una suerte de "coartada conceptual" que se usa para los mas diversos fines”[5].

 

La cultura política que sigue siendo (para bien y para mal) hegemónica en gran parte de los medios académicos generalmente comprometidos con políticas imperiales en América Latina; y desde esa posición dominante ejercen toda una influencia (indebida) sobre los países dependientes como el nuestro,  a saber, la proveniente de la escuela politológica norteamericana representada por Gabriel Almond, Lucien Pye y Sidney Verba, principalmente.  El rol específico de la cultura política, en los procesos políticos de un país en general incluye su estabilidad o el cambio sistémico,  esto  ligado de algún modo causalmente al territorio y su cultura. De igual manera existen procesos políticos en donde le atribuyen a la cultura política un rol más bien pasivo, que de alguna manera respalda la cultura política dominante; que por lo general obedece a claras posiciones de clase. De tal manera que las comunidades deben de librar una tenaz lucha para reconocimiento de su espacio territorial y la formulación de reglas claras en el juego cultural.

 

Por todas las consideraciones anteriores afirmamos que la acción cultural  en el territorio debe estar fundada y basada en un acuerdo político amplio, que garantice la aplicabilidad  de esos derechos, ejemplo el derecho a proyectar la emotividad en los procesos sociales es un derecho cultural, además del derecho a tener una imagen; y especialmente la garantía de poner en práctica el concepto de “geosimbolo” que significa “un lugar, un itinerario, una extensión o accidente geográfico que por razones políticas, religiosas o culturales revisten a los ojos de ciertos pueblos o grupos sociales una dimensión simbólica, que alimenta y conforta su identidad”[6]

 

 Desde este punto de vista los llamados bienes ambientales, como son las áreas ecológicas, los paisajes rurales, urbanos  y pueblerinos, lo sitios naturales, la particularidad del hábitat, los monumentos, las redes de caminos, brechas y atajos, es decir todo lo que ha sido antropizado deben considerarse bienes naturales y, por ende como formas objetivadas de la cultura.

 

6-Identidad territorial

La identidad es una característica particular y especifica  que se expresa y permanece, estas características pueden tener diferentes apariencias o se puede percibir de diferentes formas, es decir la identidad es una forma de contraponerse a la variedad, siempre supone un rasgos característico que permanece y que no tiene variación, por lo general la identidad se expresa en forma particular, pero su fundamento principal es colectivo, tanto la identidad personal como la colectiva tienen una historia común, provienen de la misma tradición, del mismo tronco del pensamiento y de la practica política de la modernidad occidental, a propósito Remo Bodei afirma “la identidad misma no es espontánea, en tanto que siempre la sostiene una actividad tendiente a consolidar la memoria colectiva que vuelve solemnes acontecimientos y creencias; y que el debilitamiento de la identidad provoca, a su vez, las turbaciones de la memoria y sus peculiares nexos con el olvido”.

Existe una estrecha relación entre territorio, identidad nacional, nación, estado y poder,  pretendemos abordar esta temática precisando algunos definiciones y puntos de vista que nos acerque a lo nuestro. Se pueden señalar  tres (3) razones que avalan el papel importante a desempeñar por las identidades nacionales en el futuro:

a) Se debe rescatar la identidad nacional del proceso de demonización al que ha sido sometida a causa de la experiencia fascista y nacionalsocialista, y a su equiparación con fenómenos totalitarios, secesionistas y xenófobos, fomentando, en cambio, su auténtico papel y significado en el marco de las relaciones entre el Estado y los ciudadanos.

b) La identidad nacional supone la respuesta a la superación del modelo de relación jurídico-contractual entre el ciudadano/individuo y el Estado/sociedad anónima, diseñado por el racionalismo desde la posguerra;

c) La identidad nacional se presenta como indispensable para la cohesión y estabilidad, tanto de los Estados actuales como de los proyectos de creación de comunidades estatales mayores.

El papel de la identidad nacional como camino hacia la estatización, ya no se acepta como fundamento de un posible y legítimo ejercicio del derecho de autodeterminación. Ahora bien debemos hacernos la pregunta siguiente, ¿si la nación y la identidad nacional tienen todavía un papel que desempeñar en el concierto mundial de los Estados que se proyectan hacia el siglo XXI?, entendemos que la identidad nacional, más allá del debate sobre la autodeterminación, sigue teniendo un papel decisivo en la necesaria relación de identificación entre los ciudadanos y el Estado.

Manuel Castells… afirma que “las sociedades locales, deben preservar sus identidades y fundamentar sus raíces históricas a pesar de las dependencias económicas y funcionales de un espacio en movimiento. La construcción simbólica de los lugares, la preservación de los símbolos de reconocimiento, la expresión de la memoria colectiva en las prácticas de comunicación, son todos los medios fundamentales a través de los cuales las comunidades siguen posibilitando lugares de identidad”[7]

Pero parece que el ser humano viene realizando una oposición, pues no puede acabar  identificándose con un modelo de individuo anónimo y abstracto, sino que parece más sensato considerar su verdadera realidad de sujeto de carne y hueso, que habla una lengua, tiene un origen familiar concreto, ha adquirido unas costumbres determinadas y ha asumido los valores propios de una cultura, sin perjuicio del enriquecimiento y las influencias de toda índole que hayan tenido lugar en el proceso de formación de su personalidad. Del mismo modo, tampoco parece que el Estado pueda construirse y mantenerse como una simple estructura asistencial basada sobre la vinculación jurídica de individuos anónimos, prescindiendo de su dimensión de comunidad de personas ligadas entre sí por una cierta historia común y por una serie de valores socio-psicológicos.

7-Planes de ordenamiento territorial una imposición

 

En los procesos de consolidación territorial que se vienen dando, hace presencia regiones con características homogéneas marcados por las huellas del hombre dejando ver sus rasgos físicos y humanos. Estos son los denominados procesos de urbanización y de industrialización que marca nuestra época y que han conducido a que algunos investigadores sociales introduzcan el concepto de “Región polarizada” esencialmente por su función concentradora en lo urbano, espacios donde se viene aplicando planes de desarrollo de contenido neoliberal entronizando criterios como el de vector natural, humano e instrumental con el fin de construir cultural urbana, que permita la intervención y transformación del territorio.

 

Además, ante el rápido crecimiento de las ciudades, convirtiéndose estas en megaciudades; los doctos en planificación urbanística han incrustado en la formulación de planes de desarrollo territoriales conceptos y categorías como la de polos urbanos estructurados, polos urbanos comunes; lo relacionado con centralidades, nudos y redes de comunicación, todo esto dentro de la estructuración del territorio. La implementación de toda esta estrategia, es con el fin de encontrar los mecanismos adecuados que les permita paliar de alguna manera  los graves problemas de flujos de movilidad, servicios, sitios dormitorios, lugares de trabajo y de estudio. En el transito de avanzar en sus propuestas y de dar salida a la problemática, el neoliberalismo viene trabajando y desarrollando lo que han denominado “Ciudad Región” propuesta que se encuentra altamente influencia por los agentes políticos, económicos, sociales y culturales de la globalización capitalista.

 

Las políticas de globalización neoliberal se viene imponiendo en nuestro territorio, pese a la tenaz resistencia que viene librando las comunidades en las diferentes regiones, en defensa del patrimonio cultural y de la preservación de su identidad. Una demostración fehaciente ha sido la imposición de la ley 388 de 1997 que normaliza y direccionan el ordenamiento del territorio en el país, en el caso concreto de Bogotá-Distrito Capital se expidió el Decreto 619 de 2000 que dio aprobación al plan de ordenamiento territorial de Bogotá- POT. Normatividad que recoge las políticas del capital financiero internacional y de las multinacionales de convertir esta región central, en un territorio estratégico para sus intereses, dada su posición geopolítica privilegiada como corredor esencial para la movilidad , las comunicaciones y las inmensa riqueza en recursos ambientales, hídricos y biotecnológicos que posee.

 

Hoy con la obsecuencia de la dirigencia política tradicional arrodillada ante el imperio y el capital transnacionalizado, viene trabajando y desarrollando la propuesta de ciudad- región, que no más que, colocar no solamente el territorio, sino también la cultura y nuestra identidad en bandeja de plata para que sea arrasada por los interese mezquinos de la mano invisible del mercado y del capital; sin embargo como lo expresamos anteriormente las comunidades viene oponiéndose a tales designios

 

Enorme importancia tiene el presente ejercicio que hemos realizado, el cual nos ha llevado a mirar los procesos, manifestaciones, conceptualizaciones, puntos de vista, interpretación y aplicaciones de algunas (cultura, identidad, imaginarios, mitos, política y territorio) de las categorías expuestas. Este ejercicio lo culmínanos aterrizándolo en algo concreto, real y palpable sobre el cual se desarrolla desde la mas mínima a la mas compleja realización de la humanidad; estamos hablando del territorio, a muy pesar que la irracional lógica del neoliberalismo y el proceso de globalización pareciera que estuviera caminando y creando las condiciones para este termino tenga una muy diferente interpretación.

 

En este sentido Gilberto Giménez, en su ensayo titulado Territorio, cultura e identidades. La región sociocultural; nos convoca a concluir este trabajo con una afirmación dialéctica del conflicto que padecemos,  y que encaja perfectamente en lo que ha sido, es y será la lucha de la comunidades en defensa de sus propios intereses,  En conclusión: los territorios interiores, considerados en diferentes escalas (v.g., lo local, lo regional, lo nacional, etc.), siguen en plena vigencia, con sus lógicas diferenciadas y específicas, bajo el manto de la globalización, aunque debe reconocerse que se encuentran sobredeterminados por ésta y, consecuentemente, han sido profundamente transformados en la modernidad. Hay dos lecciones que, pese a todo, debemos aprender de los teóricos neoliberales de la globalización: 1) no todo es territorio y éste no constituye la única expresión de las sociedades; y 2) los territorios se transforman y evolucionan incesantemente, en razón de la mundialización geopolítica y geoeconómica. Pero esto no significa su extinción. Los territorios siguen siendo actores económicos y políticos importantes y siguen funcionando como espacios estratégicos, como soportes privilegiados de la actividad simbólica y como lugares de inscripción de las "excepciones culturales", pese a la presión homologante de la globalización”.

 

Bibliografía.

 

1-     Giménez Gilberto- Fotocopia documento de estudio- Territorio, cultura e identidades. La región sociocultural- UCC- Abril 18-2007

2-     Delgado Eduardo. Fotocopia documento de estudio- Cultura, territorio y globalización-UCC- Abril 18-2007

3-     Guzmán Echegollen Alfredo- Cerutti Horacio, Mondragón Carlos ( compiladores) Mexico D. F. UNAM 1999

4-     Castell Manuel – Globalización, sociedad y política en la era de la información- Bitácora- Urbano/Terriitorial- Revista del Departamento de Urbanismo, Facultad de Artes – Universidad Nacional de Colombia, primer semestre del 2000

 

 

 

 



[1] Tomado del artículo de estudio: Territorio, cultura e identidades, de Gilberto Giménez-p- 2 (Raffestin, 1980, p.p 129 y ss).

[2] Ibid.pág. 2

[3] Tomado del documento de estudio: Territorio, cultura e identidades de Gilberto Giménez –(Hoener, 1996: 251)

[4] M. Peschard Jacqueline- Historiadora, abogada  y política Mexicana, escrito  de cultura política. E. Mail

[5] Tomado del documento de estudio: Cultura política, subjetividad e imaginario social- Alfredo Echegollen Guzmán- pág. 2

[6] Tomado del documento de estudio: Territorio, cultura e identidades de Gilberto Giménez(Bonnemaison, 1981: 256)

[7] Castell Manuel- Bitácora urbano/ Territorial- Revista del Departamento de Urbanismo, Facultad de Artes- Universidad Nacional de Colombia- Globalización, sociedad y política en la era de la información- Primer semestre -2000-pág. 60

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Una mirada desde el qué hacer social en busqueda de la transformación que requiere la sociedad.

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